Archive for the 'Personales' Category

10
Oct
07

Cambios

Señoras y señores:

Aquí su corresponsal ha aprobado todas las asignaturas de las que se examinaba éste mes de septiembre. Así que, a la espera de la oficialización de las actas y el consiguiente pago de las tasas correspondientes, podemos decir que me he convertido en un licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Complutense de Madrid.

Ya he empezado a moverme para conseguir un trabajo al que dedicarme hasta que decida a qué organización voy a opositar o hasta que gane la lotería, lo que pase primero.

Pero, mientras tanto, para los que aún leen ésto, informo de las obvias celebraciones:

Salvo el viernes, que tengo operación excursión familiar, tengo toda la semana para recibir frikis y amigos varios.

Para aquellos con vida social ajetreada, corresponderá una fiesta dadilla old style el miércoles que viene, justo después de comer. Eso sí, informo que estoy a dos velas.

Y como habrán notado, he cambiado el estilo del blog, tras trece meses.

Y, ahora sí, y siempre que se pueda, seguiremos informando.

 

28
Abr
07

Días de cine: La vida de los otros

No puedo decir que “La Vida de los Otros” respondiese del todo a mis expectativas. Quizás soy demasiado exigente, pero con las perlas con el que el Neue Deutsche Kino nos ha premiado los últimos años, uno esperaría de “La Vida de los Otros” mucho más de lo que realmente ofrece.

Me explico. Como retrato fidedigno del horror del totalitarismo, la película es impecable. Reconstrucciones, medios, banda sonora (la pobre música chicle-pop que la RDA intentaba forzar en los oídos de sus conciudadanos para que obviasen el rock americano que les llegaba del Oeste), trazan un cuadro extremadamente consistente del terror a través de la paranoia burocratizada. Se repite como leit-motif a lo largo de toda la película el obvio poder del Sistema (de “ellos”, en un Estado oficialmente “de los obreros y campesinos”) y su capacidad para directamente destruir la vida de los otros. La historia del dramaturgo Feydman es interesante por su excepcionalidad, pero la verdadera clave para ver realmente el peso del Sistema está en las pequeñas historias: la pobre vecina, amenazada con el fin de todos sus sueños (y los de su familia) a cambio de la traición de sus vecinos; el funcionario que ve pasar por delante de sus ojos el fin de su vida tal y como la conoce  por el mero hecho de contar un chiste sobre Honecker (y no el mejor); la espantosa seguridad que el niño en el ascensor se hubiera quedado técnicamente huérfano de haberse encontrado con otro agente. El Estado como monstruo, el Estado como Leviatán; el totalitarismo, al fin y al cabo, pero con un agravante: nada de ésto nos encuentra lejanos en el tiempo; yo mismo, sin ir más lejos, estaba vivo durante todo el tiempo en el que se pasa la historia (aunque tampoco muy consciente).

El problema de la película está en la escasa solidez de sus personajes. Son unidimensionales, con pocos matices: el ministro malvado, el jefe perverso, el dramaturgo bondadoso, la actriz desequilibrada. No hay (o al menos yo no lo vi) un atisbo que permita humanizarles o deshumanizarles. El único personaje que ofrece matices es precisamente el protagonista, Gerd Wiesler, porque es el único que evoluciona a lo largo de la película. El actor principal, Ulrich Mühe, ayuda y mucho con su soberbia actuación. La procesión en Wiesler, un ejemplo hasta estereotipado del burócrata prusiano, va por dentro; Mühe hace que aunque no la veamos, la sintamos.

La República Democrática Alemana fue la burocratización definitiva de la paranoia. Una película ha tenido el valor de enfrentarse a la versión “Cuéntame” de la historia que tanto me gustó en “Goodbye, Lenin!” Como documento y enseñanza, imprescindible; como película, tiene su punto. Pero las he visto mejores.

Seguiremos informando.

11
Mar
07

Dos blogs, dos

Bueno, bueno.

Como sabrán, me he puesto a trabajar, y los días de trabajo no puedo llegar a casa antes de las once y media de la noche. Sin embargo, embargado por un sentido de responsabilidad cuánto menos inusual en mi, me he propuesto escribir un artículo por lo menos una vez cada dos días. Éstos artículos versarán sobre política, sociedad y cultura.

Los posts personales, en cambio, irán en mi nuevo blog en MySpace.

Que lo disfruten.

Seguiremos informando.

28
Feb
07

Trabajando

Amigos y lectores,

Éste su corresponsal ha empezado a trabajar ésta semana; será jornada doble (estudiar por la mañana, currar por la tarde, llegar a las tantas) pero no pienso abandonarles. Eso sí, les suplico que me propongan ideas para escribir, o, mejor, invítenme a visitarles, para que podamos compartir ideas y reírnos aún más.

12
Feb
07

Para eso están los amigos

Ya sé, ya sé. Dos semanas. Y encima para un artículo personal. Vergüenza debería darme. Si hay algún motivo por lo que este blog no resulta premiado jamás en los cienes de concursos que por el universo pululan, además de por el obvio hecho de que hay muchísimos blogs mejores que éste, es por la inconstancia de aquí su amigo el CardinalXiminez (¿les he explicado el porqué del nombre?).

¿Y por qué escribo hoy, encima teniendo no uno, sino dos exámenes mañana y una entrevista de trabajo?

Bien, porque éstos días he estado intentando ayudar a algunos amigos míos. Y estoy teniendo la curiosísima sensación de que ayudándoles a ellos, me estoy ayudando a mí mismo.

Me explicaré. Durante el último mes y medio dos amigos míos han tenido sendas rupturas sentimentales que les están resultando particularmente difíciles. No les discuto: las damas en cuestión eran indudablemente encantadoras y aunque cada una de ellas tenía y tiene sus pros y sus contras, siempre fueron las novias de amigos míos, y por lo tanto, buena gente (no suelo discutir las decisiones amorosas de mis amigos, salvo que sean obviamente torpes, y de esas aún no he tenido ocasión de martillear)

No es que me preocupe demasiado. Ambos son personas de indudable atractivo (cada uno de ellos a su manera) y no tendrán demasiadas dificultades en volver a encontrar atractivas señoritas que les recuperen del todo de sus desventuras (creo que llevo demasiado tiempo hablando con el Modoso)

En fin. La cuestión es que mal que bien, el intentar ayudarles a rehacer su vida está dando el empujón que mi propia vida necesitaba. Durante los últimos ocho meses, desde que volví de Rotterdam, he estado en un pegajoso limbo de rutina que amenazaba con ahogarme.  Estaba descuidando mi vida personal más allá del sota, caballo y rey de todos los fines de semana (aunque, vista la calidad de la gente con la que paso los fines de semana, más que sota, caballo y rey podría hablarse de repóker de ases).

Ahora quiero salir más, ir a sitios gafapastas o a bares de alcoholización permanente (aunque no me haréis beber), disfrutar de una autonomía financiera (a ver si la entrevista sale bien mañana), viajar más (si sale Amsterdam, sale Amsterdam, si no sale, Barcelona), y, quién sabe, conocer a alguna encantadora intelectual de ojos grandes y curiosos que me cuente todas las noches qué maravillas ha aprendido durante el día. Pero todo ésto lo quiero hacer, en todo caso, sea como sea, con y por vosotros.

Porque para eso están los amigos.

Seguiremos informando.

30
Ene
07

Al final voy a ser responsable

Estimados lectores,

Una vez revisado el horario de exámenes he de informarles con gran tristeza que durante los próximos quince días Casco Oscuro irá a medio gas y sólo les deleitará con novedades cuándo esas novedades valgan mucho la pena. Mientras tanto, los que deban estudiar, que lo hagan, y los que no que lo disfruten.

Un cordialísimo saludo de su humilde servidor,

CardinalXiminez.

14
Ene
07

Dualidades

Es cuánto menos curioso.

Hasta ahora, he vivido en tres países distintos (alguien me decía el otro día que era demasiado modesto; pues nada, a presumir tocan) y en los tres, existe una dualidad-rivalidad entre las dos mayores ciudades que es siempre fascinante y culturalmente enriquecedora.

La primera, la rivalidad Rio – São Paulo. São Paulo (mi ciudad natal) es posiblemente la gran desconocida de las grandes ciudades del mundo. Lo único que generalmente se sabe de São Paulo es que es grande y queda lejos (algunos más informados recuerdan que es en Brasil). Mientras, a Rio de Janeiro lo conoce todo el mundo. Rio de Janeiro está en uno de los más maravillosos paisajes naturales del mundo; São Paulo está en un valle alto fluvial propenso a las nieblas. Rio es solar, es diurna, es hermosa y perezosa; São Paulo es lunar, es nocturna, es fea y no para de trabajar jamás. Los cariocas van a la playa y a la calle; los paulistas van al centro comercial, a restaurantes o a bares. En Rio se bebe; en São Paulo se come.  La música de Rio es la bossa nova, el samba, el reggae, el pop, la música animada y divertida; en São Paulo vive el rock, el techno, la música electrónica y la experimental, la música solemne y melancólica. En Rio todos son brasileños y cariocas; en São Paulo uno es italiano, o árabe, o del Noreste, o de Dios sabe qué lugar perdido del mundo. Quizás por desgracia, no he vivido en Brasil todo el tiempo que se merecía para descubrirlo. Pero está ahí, y algún día tendré que ir a vivirlo.

La segunda, y la más reciente, la dicotomía Amsterdam-Rotterdam. Amsterdam es hedonista; Rotterdam es la trabajadora. Amsterdam es la abierta, Rotterdam la circunspecta. Amsterdam es la obviamente hermosa (aunque la primera visión que tuve de Amsterdam, el horrendo y abarrotado Damrak, fue muy decepcionante); Rotterdam es la discutiblemente hermosa (¿casas con forma de cubo?) Amsterdam la cosmopolita; Rotterdam la neerlandesa.  En Amsterdam está el jazz, la música para oír puesto hasta las pestañas de marincha, el perroflauta estandarizado, el hip-hop; en Rotterdam está el chunda-chunda más infecto (recuerdo que todos los coches con matrícula española que vi en mis nueve meses en la metrópolis del Mosa eran Seat León o similares con el inefable tuning), el rock, y, muy a mi pesar, el pachangueo.

Y por último, y por ello lo más importante, la dualidad que más he vivido: la dualidad Madrid-Barcelona, de la que todos tenemos suficiente idea como para merecer mi pobre verbo. Sólo he de decir que en éste caso, no puedo ser imparcial: estoy profundamente enamorado de mi ciudad, con obras y todo, y no hay momento más gozoso para mí que estar en Madrid, en la calle, de noche, con buenos amigos con los que estás dispuesto a conversar durante horas.

Y fue precisamente una situación de éstas que viví el viernes por la noche, cantando “Soy Minero” a voz en cuello por la calle de Peligros, a las dos de la mañana. Si hay algo cercano a la felicidad completa, es eso. Y el problema que se me presenta no puede ser más peliagudo: ¿cómo explicar a mis amigos que mi deseo sería que la expedición narco-cultureta a los Países Bajos que pienso organizar una vez encuentre curro (que Ahuramazda me oiga) estuviese basada en Rotterdam y no en Amsterdam?

Seguiremos informando.