Archivos para 24 junio 2007

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Jun
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Elegía

He tardado mucho en volver a escribir. Al parecer, un puñado de inconsecuentes han elegido éste blog como forma de entretenimiento, y me han requerido insistentemente en que les siga abasteciendo de mi pobre verbo. En todo caso, si me leen y les gusta, por favor, sugieran, critiquen y opinen. Si los blogs generalmente son un monumento al ego, éste no quiere serlo. Casco Oscuro lo formamos ustedes y yo. Díganme algo.

En fin. Si he vuelto a escribir es en respuesta al más triste acontecimiento dentro de nuestro mundo cultural desde la desaparición de Caiga quién Caiga (el bueno, no éste). Hablamos, como no, de la muerte del Fary.

Siendo sinceros, en un mundo musical normal el Fary sería considerado submúsica de la más ínfima clase, no mereciendo sino risión de cualquier persona mínimamente alfabetizada. Pero en un país donde David Bisbal y El Sueño de Morfeo consiguen tiempo de antena, el Fary es celebrado por éste su corresponsal como recuerdo de un tiempo en que los hombres eran hombres, las mujeres eran mujeres, y las camisas de poliéster se llevaban, y desabrochadas hasta la medalla.

Sí, amigos, el Fary era una figura pop. No confundamos “pop” (que es la representación de un tiempo y época de una cultura de masas) con “el pop” (que es música creada por pijos intelectualoides para crearse un entorno cultural propio y alienante por aburrido). Como “pop” entendemos el corazón lolailo que late en cada español y que lleva a escenas como la del über-macho conductor de autobús que va con Radiolé a todo trapo y cantando a coro “Cántame” de María del Monte (yo lo ví, nadie me lo contó; y confiesen: ustedes también se la saben). Pero al contrario del engendro acultural que hoy llamamos tecno-lolailo-pop representado por los gominosos gorgoriteros de OT, que son indistinguibles unos de los otros, el Fary era único.

Ya se ha dicho en anteriores artículos (que nunca está de más recordar) la importancia del Fary como científico y filósofo. Porque el Fary no era sólo un cantante; reflejaba en sus canciones el latir de una cultura, la de la España suburbana de los 70-80. Una España que aún existe, enterrada entre seudosofisticación y autocomplacencia. Discutía el otro día con mi amigo el Metalero acerca del concepto de ser español, un concepto que lleva tres siglos en debate y lo que te rondaré, morena.

Usemos al Fary como ejemplo. No de lo que debemos ser, ni lo de lo que no debemos ser; un ejemplo de lo que no debemos olvidar que también es España, mientras la llevamos al futuro.

Descanse en paz.

Seguiremos informando.