Archivo para 28 abril 2007

28
Abr
07

Días de cine: La vida de los otros

No puedo decir que “La Vida de los Otros” respondiese del todo a mis expectativas. Quizás soy demasiado exigente, pero con las perlas con el que el Neue Deutsche Kino nos ha premiado los últimos años, uno esperaría de “La Vida de los Otros” mucho más de lo que realmente ofrece.

Me explico. Como retrato fidedigno del horror del totalitarismo, la película es impecable. Reconstrucciones, medios, banda sonora (la pobre música chicle-pop que la RDA intentaba forzar en los oídos de sus conciudadanos para que obviasen el rock americano que les llegaba del Oeste), trazan un cuadro extremadamente consistente del terror a través de la paranoia burocratizada. Se repite como leit-motif a lo largo de toda la película el obvio poder del Sistema (de “ellos”, en un Estado oficialmente “de los obreros y campesinos”) y su capacidad para directamente destruir la vida de los otros. La historia del dramaturgo Feydman es interesante por su excepcionalidad, pero la verdadera clave para ver realmente el peso del Sistema está en las pequeñas historias: la pobre vecina, amenazada con el fin de todos sus sueños (y los de su familia) a cambio de la traición de sus vecinos; el funcionario que ve pasar por delante de sus ojos el fin de su vida tal y como la conoce  por el mero hecho de contar un chiste sobre Honecker (y no el mejor); la espantosa seguridad que el niño en el ascensor se hubiera quedado técnicamente huérfano de haberse encontrado con otro agente. El Estado como monstruo, el Estado como Leviatán; el totalitarismo, al fin y al cabo, pero con un agravante: nada de ésto nos encuentra lejanos en el tiempo; yo mismo, sin ir más lejos, estaba vivo durante todo el tiempo en el que se pasa la historia (aunque tampoco muy consciente).

El problema de la película está en la escasa solidez de sus personajes. Son unidimensionales, con pocos matices: el ministro malvado, el jefe perverso, el dramaturgo bondadoso, la actriz desequilibrada. No hay (o al menos yo no lo vi) un atisbo que permita humanizarles o deshumanizarles. El único personaje que ofrece matices es precisamente el protagonista, Gerd Wiesler, porque es el único que evoluciona a lo largo de la película. El actor principal, Ulrich Mühe, ayuda y mucho con su soberbia actuación. La procesión en Wiesler, un ejemplo hasta estereotipado del burócrata prusiano, va por dentro; Mühe hace que aunque no la veamos, la sintamos.

La República Democrática Alemana fue la burocratización definitiva de la paranoia. Una película ha tenido el valor de enfrentarse a la versión “Cuéntame” de la historia que tanto me gustó en “Goodbye, Lenin!” Como documento y enseñanza, imprescindible; como película, tiene su punto. Pero las he visto mejores.

Seguiremos informando.

24
Abr
07

No se burlen del oso muerto

Ayer Boris Nikolayevich Yeltsin murió. No es que fuera una novedad, dado que ha pasado los últimos ocho o nueve años vegetando tras una vida que podría calificarse como poco de excesiva. Boris Yeltsin representaba en Rusia la forma de político que más me desagrada en cualquier parte: el populista cleptócrata, de la clase que atisba antes que nadie los vacíos de poder, crea una ola de populismo, la monta, la agota y deja a los demás cargar con los costes de la resaca. La popularidad de Yeltsin ante el pueblo ruso podría explicarse por la semejanza entre el ex-presidente y un oso: grandes, indiscretos, peligrosos, impredecibles,  y sorprendentemente tiernos. En un país que tiene tan iconizada la imagen del oso como símbolo nacional, Yeltsin se alzó como un símbolo populista de lo que los rusos realmente eran (Putin, en cambio, basa su imagen populista en ser lo que los rusos siempre han querido ser: un pobre tipo que asciende en la vida con esfuerzo, sacrificio y sutileza). Se puede decir que el vacío de poder de 1991 (¿quién se acuerda de aquello? Yo sí.) fue imprescindible para la ascensión de Yeltsin, puesto que Boris Nikolayevich no tenía madera de líder soviético; le faltaba la capacidad y la sutileza de jugar al infernal baile de máscaras y espejos que abunda en cualquier Politburó (y aún más en el del PCUS). Utilizando una metáfora nipona, podría decirse que Yeltsin en el Politburó era como un samurai en una convención de ninjas: cierto que su espada era más grande, pero no le serviría para darse cuenta de quién le estaba matando. De todas formas, la suerte de Yeltsin, paradójicamente, fue su entrada en estado semivegetativo al finalizar su mandato; porque la política rusa se basa en agotar los iconos (a Gorbachov hoy no le pueden ni ver), Boris Nikolayevich hubiera sido execrado hasta la muerte por el mismo Vladimir Vladimirovich a quién ayudó a auparse al poder. La herencia de Yeltsin, se quiera o no, ha sido el pavimentar el terreno para la cuasi-dictadura comunisto-patriotera de Putin. Y esa herencia, amigos, sí que traerá cola.

Seguiremos informando.

19
Abr
07

A Mademoiselle Fifí no se la volverá a ver sin un libro

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Sacado del imprescindible Las Penas del Agente Smith.

Seguiremos informando.

18
Abr
07

De vez en cuándo saltan

No tardó en pasar, como ya avisé a ayer a todo aquél que estuviera dispuesto a escucharme (y también a todo aquél que no lo estuviera). Aventuré ayer, ante la matanza de treinta y dos (sí, amigos, imagínense un aula entera) universitarios en Estados Unidos, el lobby pro-armamentista y mucha gente aprovecharía la ocasión (¡la ocasión!) para apoyar el porte libre y uso de armas. ¿El motivo? Sencillo: un ciudadano común (las pruebas son poco concluyentes y las suposiciones están muy abiertas, pero un coreano en una universidad politécnica americana es, en la inmensa mayoría de los casos, un pobre sujeto que estudia durante 22 horas y media al día con sus padres bufándole en la espalda durante 21 de esas horas con el fin de convertirle en un genio de la ciencia podridamente rico; hay que tener mucha fuerza de voluntad para no volverse loco, como parece el caso) entra en una universidad con dos pistolas comunes y corrientes (no uzis, no rifles, ni una magnum) y se dedica a matar sin control durante las siguientes dos horas. Inferí que los armafans hestonianos argumentarían que la lista de bajas se hubiera limitado mucho si un ciudadano un poco más emprendedor le hubiera metido un tiro entre las cejas al asesino. Todavía no hay declaraciones oficiales, pero creo yo que entre los blogs de la derecha americana la explicación verdea resplandente.

La cuestión de las armas de fuego es intratable en un país como Estados Unidos, un país que heredó de los británicos la cabezonería respecto a sus tradiciones, como el billete de dólar, la gasolina en galones e ir armados a todas partes. La contribución que podemos hacer los europeos al tema es más bien poca, primero, porque los EE.UU. no han aplicado ninguna iniciativa legislativa inspirada en ideas europeas desde Thomas Jefferson, segundo, porque nosotros tenemos nuestra propia tradición nacional inspirada en la Colt hispana, la recortada, heredera del trabuco (remember Puerto Hurraco)

En todo caso, un triste episodio, que será el toque de atención ante el problema de las armas… al menos hasta el segundo lunes de noviembre del año que viene.

Seguiremos informando.

13
Abr
07

Sacar la lengua de paseo

Me notificaron que el otro día Telemadrid emitió un documental denuncia (quicir) en el que se ponía en relieve la terrible y dramática situación del castellano en Cataluña. Al parecer, los malvados rojonacionalistas pro-nazietarreroristaislamistas tenían la intención de acabar con la lengua castellana en Cataluña, y no satisfechos, expandir sus garras por otras comunidades autónomas. No es que lo haya visto (la última vez que vi Telemadrid creo que fue para verme a mí) pero vamos, uno se lo puede esperar.

Mi hermano el Mat, del que hace mucho que no hablo, se indigna de que ,en efecto, en Cataluña se den pasos para convertir al catalán en la única lengua de la comunidad autónoma, que, al fin y al cabo, es lo que se ha pretendido desde un principio. Como no, es una política copiada literalmente de mis queridos amigos los quebequeses (a su vez copiada de la política que implantó el hebreo como lengua de uso en Israel)

La Carta de la Lengua Francesa, de 1978, fue una de las primeras iniciativas del gobierno nacionalista de René Levésque (el hombre con las patillas más pobladas del mundo occidental) y convirtió al francés en la lengua oficial de Quebec. Todo tuvo que cambiar de idioma; el venerable centro comercial Eaton’s tuvo que descolgar el apóstrofe de la fachada, se cambiaron las señales de “STOP” por otras en las que ponía “ARRÊT” y el Kentucky Fried Chicken tuvo que cambiar el nombre por el que se le conoce en el resto del mundo para convertirse en Poulet Frit Kentucky, o PFK. Obviamente, la Carta fue recibida con indignación por los anglocanadienses, que ya habían aceptado la Ley de Lenguas Oficiales de 1969 (que obligaba a todos los funcionarios federales a tener la capacidad de hacer su trabajo en francés, aunque estuvieran destinados a lugares como Medicine Hat, Alberta, donde no iban a encontrar a un francófono ni con un pico y una pala) y con derisión por los americanos. Tras treinta años de Carta, se puede decir que la Carta ha triunfado…hasta cierto punto. El interior de la provincia habla francés como única lengua, pero ya lo hacía cuándo no había Carta. En Montreal han cambiado los carteles, pero la población sigue siendo abrumadoramente bilingüe.

arte-marcial-vasco.jpgY es que por mucho que se intente politizar el asunto, la gente es mucho más inteligente que los ideólogos-lingüistas. La prensa en catalán (y en euskera, y en gallego) tiene unas tiradas pifias (y no, no me estoy refiriendo a eso). Los nacionalistas catalanes prefieren leer “El País” o “La Vanguardia” que el “Avui”, no porque no sepan ni quieran saber catalán, sino porque el bilingüismo les permite elegir y ven que el “Avui” es peor que esos periódicos.

El problema es que aceptamos tácitamente las definiciones nacionalistas (incluidas las del nacionalismo español) que indican que esas lenguas son las de “ellos”, no las nuestras. Amigos, les recuerdo que el castellano, según la constitución, no es la lengua española. Es la lengua española oficial del Estado. El catalán, el euskera, el gallego, son lenguas españolas. El sistema educativo convierte el catalán en la primera lengua en Cataluña, sí, pero, ya lo he dicho antes, casi ningún padre o madre en Cataluña, salvo algún nacionalista trabucaire, negaría a sus hijos el aprender castellano e inglés. Dudo que haya un 15% de la población catalana que vea exclusivamente televisión en catalán. Si la cultura catalana se resumiera a lo que es exclusivamente en catalán (o sea, Lluis Llach y la cobla sardanista de Igualada) sería una cultura digna, quizás, pero indudablemente capada y empobrecida. Y poca gente se conformaría con eso.

Y tampoco es que por nuestra parte hagamos mucho. La creación del muro lingüistico no se hace por un único lado. ¿Cuánta gente conoces que quiera aprender catalán o euskera? Tendemos a ignorar esa música y esa cultura. Recuerdo ver un documental sobre la nova cançó y preguntarme, “¿y todo ésto, dónde estaba?”

Aprender, descubrir, escuchar; no es en qué lengua esté, o si es de tu país o no; es pasar por encima de las diferenciaciones ajenas y discriminar únicamente por los criterios que uno mismo se imponga. Yo lo he hecho, y ya no tengo dudas sobre mi artista catalán favorito:

el-pelos.jpg

 

Seguiremos informando.

11
Abr
07

Me gustan los hombres vestidos de romano

Hombres vestidos de romano.
El Medio Oeste americano es un sitio muy curioso. Territorio de gentes de bien, que aman a Jesús y a América, como decía Tom Petty. Mi estimado amigo Hidalgo, que estuvo allí y lo contó magistralmente en su blog, sabrá de lo que hablo. Los pueblos del Midwest suelen hacer cosas fuera de lo normal, destinadas a tentar al turista friki que atraviesa América de este a oeste o de norte a sur, y que no tendría ningún motivo para detenerse en sitios como Tipton, Missouri (lugar de la bola de billar más grande del mundo); Cawker City, Kansas (el hogar del mayor ovillo de alambre) o Collinsville, Illinois (la botella de ketchup)

El interior del estado de São Paulo, en Brasil, el lugar donde nació mi abuelo y donde sigue viviendo parte de mi familia, era hasta hace veinte años un lugar pobre y atrasado. De repente, el ascenso del precio de la soja y del ganado ha hecho crecer una clase media rural nueva rica e increíblemente palurda, que ha adoptado entusiásticamente los placeres de la Country America. Música country, rodeos, comer como cerdos y, como no, frikismo inveterado.

La noticia de que un empresario brasileño ha decidido recuperar las carreras de cuádrigas no me sorprende, por tanto. Es en éstos territorios rústicos, puntas de lanza del palurdismo, que se iniciará la reconquista del entretenimiento de masas por parte de las tradiciones que heredamos de nuestros antepasados los romanos. Y no me refiero a ésto:

Gladiadores Americanos

No, señor. Basta de fútbol y elementos poco enriquecedores. Queremos cuádrigas, queremos naumaquias, y queremos gladiadores de verdad. Y leones. Y cristianos. Y los tendremos. Ya veréis como los tendremos.

08
Abr
07

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