Archivo para 30 enero 2007

30
Ene
07

Al final voy a ser responsable

Estimados lectores,

Una vez revisado el horario de exámenes he de informarles con gran tristeza que durante los próximos quince días Casco Oscuro irá a medio gas y sólo les deleitará con novedades cuándo esas novedades valgan mucho la pena. Mientras tanto, los que deban estudiar, que lo hagan, y los que no que lo disfruten.

Un cordialísimo saludo de su humilde servidor,

CardinalXiminez.

23
Ene
07

Chachachá comunista

Conocida es la afición de los fineses o finlandeses por lo musicalmente bizarro.

De hecho, el generalmente considerado el peor videoclip jamás hecho en el mundo occidental, “I wanna love you tender”, de Armi & Danny, viene de nuestros amigos del extremo nororiente europeo.

Pero lo hoy visto supera cualquier extremo. Los informados en historia sabrán que el papel de los fineses en la Guerra Fría fue muy extraño. Finlandia se enfrentó dos veces con la URSS durante la II Guerra Mundial, y las dos perdió, la segunda por mucho. En 1947, la Unión Soviética obligó a Finlandia a firmar el Acuerdo de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua (YYA) que básicamente convertía a Finlandia en el único satélite capitalista de la URSS; a cambio de no meterse en casi ninguna organización internacional (la llamada finlandización) Finlandia recibía del Padrecito Stalin el derecho a subsistir más o menos independientemente. Por supuesto, el Partido Comunista Finés (SKP) que había sido perseguido implacablemente durante el período de entreguerras, fue entusiásticamente legalizado e incentivado; y de aquí, amiguitos, viene nuestro vídeo de hoy (aunque todavía no sé muy bien si es en serio o no); con ustedes, “Kenen joukoissa seisot”, o, traducido, “¿Con quién estás tú?”, emitido en 1971 por la YLE, la televisión pública finesa:

Caramba, si no fuera porque no soy finés ni vivo en 1971, me afiliaría corriendo al SKP. Daría un poco igual, porque el SKP se disolvió por bancarrota económica en 1990. Si tienen amigos comunistas, muéstrenles éste vídeo. Habla por sí solo.

Seguiremos informando.

22
Ene
07

Vomitivo

La semana pasada, en la versión digital de El País, campeaba en la tabla de noticias más leídas el interesante e importantísimo hecho de que Britney Spears había vomitado encima de su novio. Siendo como posiblemente era una nota de agencia, es decir, una noticia que entra en la página web única y exclusivamente porque las agencias de noticias la incluyen en el lote, la única culpable de la popularidad de la noticia debía ser la incuria de nuestra ciudadanía, tan deseosa de obtener informaciones variadas sobre la guarrona de Luisiana.  Lo que sí tiene pecado, y definitivamente provocó mi indignación, es que el llamado suplemento “juvenil” de El País, el tal EP3, pusiese a un muchacho llamado Iván Castelló, del que desearía conocer su opinión al respecto, a ampliar tan valiosa información, haciendo un artículo más completo sobre las grandes vomitonas de la historia. Intuyo que sólo no publicaron otro artículo diciendo que el vomitar se está poniendo de moda porque el vomitar ya está de moda: basta ver la Pasarela Gaudí.

La pérdida de calidad de mi diario favorito es ya gritantemente obvia. El que era sin dudarlo el mejor tabloide del mundo ha perdido calidad a ojos vista. No sólo ya el crecimiento a espuertas de las seudonoticias: también faltas de ortografía dolorosamente notorias y traducciones patéticas, sobre todo del francés: aún recuerdo como dolió ver en la entrevista con el entonces ministro de Medio Ambiente y hoy líder de la oposición canadiense, Stephane Dion, las políticas que seguiría el gobierno canadiense contra “los gases de efecto sierra”. El hecho que “serre” pudiera significar otra cosa que “sierra” en francés pasó inadvertido para nuestro simpático traductor, al igual que el evidente hecho de que “efecto sierra” es un absurdo que no tiene sentido (notifico: “serre”, en francés, significa invernadero). Cada vez es más terrible tener que pagar un euro para leer un periódico que cada vez está peor hecho, y lo peor de todo es que no hay más opciones. Aunque El País sea cada vez más patético, sigue siendo el mejor periódico generalista que tenemos.

La derecha se queja mucho del “monopolio” y del “imperio” de Polanco, y yo me pregunto porqué la izquierda no hace lo mismo. Quizás porque, al contrario que la otra parte, sabemos más idiomas (estamous trabajando en ellou) y, si nuestra prensa falla, podemos recurrir a los medios allende nuestras fronteras. Y, gracias a Internet, eso es más posible que nunca. La gente culta abandona los periódicos y prefiere informarse en páginas web y blogs (aunque si está usted buscando información, amigo, diríjase a otra parte).

Durante el instituto un amigo y yo fundamos un periódico, y conseguimos la proeza de sacar 43 ediciones, una por semana salvo vacaciones (que en un instituto son muchas). Cuándo terminé la carrera, para desilusión de mi madre, no elegí periodismo (a pesar de que me daba la nota, que conste). Pensé que de nada servía aprender a escribir si no sabía sobre qué escribir, y no quería tener que “inflar” clips de noticias sin tener ni puñetera idea de lo que estaba escribiendo.

Se ve que no todo el mundo tiene el mismo buen criterio.

Seguiremos informando.

17
Ene
07

La tragedia de los equívocos

En algún momento tendría que hablar de la crisis política (tanta historia de música y de Padre de Familia está muy bien, pero de vez en cuándo hay que ponerse serio y sacar el politólogo que llevo dentro) y prefiero hacerlo más tarde que en el calor del momento. Hemos llegado hasta la situación actual por medio de una acumulación de errores, reconocidos algunos, no reconocidos otros, irreconocibles la mayoría. Y ya he dicho alguna vez que ser de izquierdas es más duro que ser de derechas; mientras que en las derechas puedes mantener una cómoda e impermeable fe ciega en tu Jefe y en tus ideas, en las izquierdas no sólo tienes que cambiar tus ideas conforme cambia el mundo a tu alrededor; tienes que criticar a todo lo que se mueva, a tus jefes, a tus ideas e incluso a tí mismo. Es duro y mucha gente no lo entiende. Así pues, a los que consideren que la autocrítica es una puerta abierta a la traición, les pido disculpas. Pero hay cosas que necesitan ser dichas.

La primera culpable de la crisis política es ETA. La banda terrorista está en proceso de escindirse en dos e incluso en tres: los que saben que tienen posibilidades de salvarse, que quieren una paz pactada que les deje irse a casa (Otegi, que “sólo” tiene en su haber crímenes de enaltecimiento y apoyo a banda armada, políticamente fáciles de amnistiar, está entre ellos); los que saben que no tienen posibilidad alguna de salvarse, que no tienen nada que perder y prefieren morir con las botas puestas (posiblemente todos los “activos” con asesinatos en la culata); y los jarraichus (versión euskaldún de los pijopunkis de mi facultad) que al tener una chistorra por cerebro y no comprender más que la propaganda de la “opresión” que les han martilleado en la cabeza desde pequeños, que no van a dejar de hacer lo que siempre han hecho por mucho Josu Ternera que se lo diga. Ya dije en septiembre (aunque no me extendí sobre ello como prometí) que éste escenario se parecía a la pacificación de los “poli-milis” en el 83, pero no me acordaba de un detalle importantísimo: desde Yoyes, en 1987, está extendida la idea de que de ETA sólo se sale con los pies por delante. Y aunque la falta de poder de la banda es notoria, los etarras “pro-pacto” no se fían: preferirán luchar por controlar la organización y rendirla como un todo antes de segregarse e huir por su cuenta. Éste proceso, por supuesto, va a ser más lento, más costoso e indudablemente habrá tiros; y su resultado, como no, será incierto.

Tenía razón el presidente cuándo dijo que se equivocó: de hecho, la política del Gobierno respecto al proceso de paz ha sido siempre la políticamente más sencilla pero, a la larga, la peor. Decía Frank Herbert en Dune que el camino más sencillo lleva inequívocamente al estancamiento. El Gobierno eligió el camino fácil, y así le fue. ¿Cuál es el camino fácil? Pues muy sencillo: con el bigotismo tanto político como mediático gritándole a la espalda (el equivalente político a intentar desactivar una mina antipersonal con un disco de Shakira puesto a todo trapo) el Gobierno, para evitar mayores discusiones, decidió no desviarse un ápice de lo que hizo el gobierno del PP en la tregua de 1999. Todo lo contrario: decidió hacer incluso menos; no le servía para resguardarse de las críticas (en puridad, nada le servía para resguardarse de las críticas) pero le permitía salvar los muebles si las cosas se pudrían, como ha sido el caso. Durante éstos nueve meses, el Gobierno no ha hecho nada; al menos, nada sustancial. Ni se ha legalizado Batasuna, ni se han acercado presos, no ha pasado nada. Gestos de cara a la galería, esos sí, muchos. Pero como dijo el veterano Mondale en 1984, ante la pregunta “¿Dónde está la carne?” el Gobierno se queda en nada. Cierto, no se ha cedido ante ETA; pero tampoco se ha ganado nada, así que lo único que tiene el Gobierno que mostrar es que ETA ha vuelto a matar, y eso es un jab à la George Foreman a la credibilidad del Gobierno. Tampoco ayudó la mala voluntad del PSE, que a éstas alturas aún no sabe qué caballo montar en una política tan polarizada como la de Euskadi, y al que siempre le ha reventado recibir instrucciones de Madrid (la cara de Patxi López durante la entrevista con Otegi era un discurso en sí misma) Quede como lección de que no todo se debe hacer siempre desde Ferraz, por importante que sea; si uno defiende el federalismo debe defenderlo en todo. Y, claro, como no, los lapsus del presidente. Hasta el socialista más dedicado reconoce que José Luis Rodríguez Zapatero no es Castelar precisamente. El presidente puede tener muchas cualidades, pero entre ellas no se encuentra el hablar en público. Es por eso que desde el principio de la legislatura quién se dedica a hablar de lo importante es María Teresa Fernández de la Vega, a la que no se le escapa una.

La suerte del PSOE (y que le permitirá llevarse las elecciones en 2008) es la aplastante inepcia del Partido Bigotista. Es tristemente lógico que el PP elija la política antiterrorista como punta de lanza de su oposición antigubernamental: su pobreza de ideas en todos los demás ámbitos de la política española les deja poco o ningún margen de maniobra. Aún así, esa oposición a la política antiterrorista es tan torpe que consigue desaprovechar las meteduras de pata del Ejecutivo. Sólo con decir la frase: “El PSOE ha hecho con la tregua casi lo mismo que hicimos nosotros, y le ha salido igual que nos salió a nosotros” la credibilidad de Mariano Rajoy subiría varios enteros, porque, no nos engañemos, tendría mucha razón. Sin embargo, José María Aznar, el Líder Cósmico, dejó grabada a fuego en la entrada de Génova 13 el lema “El PP nunca se ha equivocado”, y como todo el mundo sabe, en Génova, Aznar es Dios, y a Dios no se le discute. Por eso, en vez de ganar el voto centrista con la autocrítica, prefiere perderlo uniéndose a Fedeguico y a sus secuaces en su reiterada murga “El PSOE es Culpable de Todo”, y a asumir la posición de “no hace falta la paz, porque no hay una guerra, los de ETA son delincuentes comunes”, sin tener la suficiente cabeza para recordar que si los terroristas fuesen delincuentes comunes y el terrorismo se solventase con represión pura y dura, Franco ya habría acabado con ETA en 1972; pero no sólo no acabó con ella, sino que al año siguiente volaron por los aires al Presidente del Gobierno. Como política antiterrorista, en consecuencia, muy efectiva no es.

Mucha gente se pregunta porqué el PP ha decidido radicalizar sus posiciones, dejar el centro político al PSOE y hacerse cada vez más ultraderechista. Creo tener una respuesta. Las elecciones de 2004 revelaron que el electorado fiel del PP, abastecido en su mayoría por las clases medias y acomodadas católicas y de mediana edad, es más grande de lo que pensaban, gracias, precisamente, a que como ya dije con anterioridad, el gran legado de Aznar fue hacer que la derecha española se asumiera a sí misma y perdiera la vergüenza. Ese electorado fiel, entre 8,5 y 9,5 millones de españoles, es suficiente para ganar unas elecciones siempre y cuándo la participación sea baja. Así pues, la intención del PP no es convencer a los españoles para que les voten, sino:

1. Alimentar a sus fieles bases con mensajes directos y fáciles de comprender.

2. Desanimar al resto de la ciudadanía para que se asqueen de la “política” y no vayan a votar.

Esa “anti-política” es, a mi entender, moralmente repugnante. Corresponde, por lo tanto, no sólo a los que se consideren de izquierdas, sino a todos aquellos que crean en una democracia real en España, combatir ésta vulgar farsa con su arma más poderosa: el voto.

Seguiremos informando.

16
Ene
07

Roleplaying

Lois (mirando un test de embarazo): Ay, Dios. No sé como no tuvimos más cuidado. Seguro que fue la noche que jugamos a las personalidades.

(flashback)

Lois (vestida de colegiala): Ay, me merezco unos azotes, he sido una niña mala, muy mala…
Peter (en la cama): Yo soy un paladín con 18 de Carisma y 97 puntos de vida. Puedo utilizar mi Yelmo Desintegrador y hacer un 1D4 de daño mientras mi mago semielfo blande su Vengador Sagrado +5.
Lois (enfadada): Los paladines no pueden utilizar el Yelmo Desintegrador.
Peter: Ah. Vale. Entonces soy un negro.

(Padre de Familia)

14
Ene
07

Dualidades

Es cuánto menos curioso.

Hasta ahora, he vivido en tres países distintos (alguien me decía el otro día que era demasiado modesto; pues nada, a presumir tocan) y en los tres, existe una dualidad-rivalidad entre las dos mayores ciudades que es siempre fascinante y culturalmente enriquecedora.

La primera, la rivalidad Rio – São Paulo. São Paulo (mi ciudad natal) es posiblemente la gran desconocida de las grandes ciudades del mundo. Lo único que generalmente se sabe de São Paulo es que es grande y queda lejos (algunos más informados recuerdan que es en Brasil). Mientras, a Rio de Janeiro lo conoce todo el mundo. Rio de Janeiro está en uno de los más maravillosos paisajes naturales del mundo; São Paulo está en un valle alto fluvial propenso a las nieblas. Rio es solar, es diurna, es hermosa y perezosa; São Paulo es lunar, es nocturna, es fea y no para de trabajar jamás. Los cariocas van a la playa y a la calle; los paulistas van al centro comercial, a restaurantes o a bares. En Rio se bebe; en São Paulo se come.  La música de Rio es la bossa nova, el samba, el reggae, el pop, la música animada y divertida; en São Paulo vive el rock, el techno, la música electrónica y la experimental, la música solemne y melancólica. En Rio todos son brasileños y cariocas; en São Paulo uno es italiano, o árabe, o del Noreste, o de Dios sabe qué lugar perdido del mundo. Quizás por desgracia, no he vivido en Brasil todo el tiempo que se merecía para descubrirlo. Pero está ahí, y algún día tendré que ir a vivirlo.

La segunda, y la más reciente, la dicotomía Amsterdam-Rotterdam. Amsterdam es hedonista; Rotterdam es la trabajadora. Amsterdam es la abierta, Rotterdam la circunspecta. Amsterdam es la obviamente hermosa (aunque la primera visión que tuve de Amsterdam, el horrendo y abarrotado Damrak, fue muy decepcionante); Rotterdam es la discutiblemente hermosa (¿casas con forma de cubo?) Amsterdam la cosmopolita; Rotterdam la neerlandesa.  En Amsterdam está el jazz, la música para oír puesto hasta las pestañas de marincha, el perroflauta estandarizado, el hip-hop; en Rotterdam está el chunda-chunda más infecto (recuerdo que todos los coches con matrícula española que vi en mis nueve meses en la metrópolis del Mosa eran Seat León o similares con el inefable tuning), el rock, y, muy a mi pesar, el pachangueo.

Y por último, y por ello lo más importante, la dualidad que más he vivido: la dualidad Madrid-Barcelona, de la que todos tenemos suficiente idea como para merecer mi pobre verbo. Sólo he de decir que en éste caso, no puedo ser imparcial: estoy profundamente enamorado de mi ciudad, con obras y todo, y no hay momento más gozoso para mí que estar en Madrid, en la calle, de noche, con buenos amigos con los que estás dispuesto a conversar durante horas.

Y fue precisamente una situación de éstas que viví el viernes por la noche, cantando “Soy Minero” a voz en cuello por la calle de Peligros, a las dos de la mañana. Si hay algo cercano a la felicidad completa, es eso. Y el problema que se me presenta no puede ser más peliagudo: ¿cómo explicar a mis amigos que mi deseo sería que la expedición narco-cultureta a los Países Bajos que pienso organizar una vez encuentre curro (que Ahuramazda me oiga) estuviese basada en Rotterdam y no en Amsterdam?

Seguiremos informando.

13
Ene
07

Yo voy

Yo soy mejor que un terrorista. Mis padres son mejores que un terrorista. Mis amigos son mejores que los terroristas. Los dos muchachos que murieron en la T-4, que a pesar de ser más jovenes que yo habían dado más el callo del que yo he podido llegar a pensar a dar, eran muchísimo mejores que los terroristas. El dueño de la tahona es mejor que un terrorista. El borracho que intentaba tirar una de las vallas de las obras del túnel del centro de mi pueblo es mejor que un terrorista. Alcaraz es mejor que un terrorista. José Luis Rodríguez Zapatero es mejor que un terrorista. Mariano Rajoy es mejor que un terrorista. José María Aznar es mejor que un terrorista. Copón, hasta Federico Jiménez Losantos es mejor que un terrorista.

Son, somos mejores, porque a pesar de que tenemos ideas distintas y a veces incompatibles, y aunque a veces las expresamos de manera éticamente deleznable y estéticamente asustadora, no somos tan estúpidos como para explotar furgonetas para reforzar nuestras ideas, ni tan cobardes de matar a aquellos que no comparten nuestras opiniones.

Las únicas armas que tienen los terroristas son las que matan y explotan, y sólo con esas armas no se ganan las guerras. Para demonstrarles que así no van a conseguir nada de nosotros, que nosotros no les tenemos miedo y porque me niego a considerar que estar contra el terrorismo es señal de partidismo, a las seis ésta tarde me vais a encontrar en la manifestación por la paz y contra el terrorismo, en la Plaza de Colón.

Y aunque esté yo solo, yo voy.

Seguiremos informando.