23
Dic
06

Frutos de una noche desquiciada

Buenos días, mis queridos lectores. Me encuentran despierto tras meras tres horas de sueño porque mi amada madre ha decidido hacer un pavo al estilo yanqui por Navidad y necesitaba mis conocimientos idiomáticos para traducir las instrucciones de los cachivaches americanos que adquirió en un arrebato. Una vez la he ayudado a dar buena cuenta del meleagrídido, y ante mi notable imposibilidad de volverme a dormir si me despiertan, he decidido ponerme a escribir lo que prometí anoche.

Anoche…nos juntamos el Maestro, el Sociólogo, el Economista, el Psicólogo y un servidor a hacer el mal y a hacer el bien, todo al mismo tiempo. La iniciativa original era jugar a juegos frikis varios, pero fue tal el arrebato conversacional que nos pilló a todos, que terminamos jugando 1 (una) partida de Bang! en las 7 (siete) horas que estuvimos allí. Y durante esas siete horas hablamos de vídeos, de música, de sexo (o de su falta) y de lo que Lucía halló en la huerta, como dicen en mi pueblo. Demasiadas coñas demasiado buenas, el Sociólogo tirado debajo de la mesa de tanto reírse (y eso que no hubo contacto con ciertas especies vegetales), en fin, una de éstas noches memorables que te hacen glorificar a tus amigos.

Y ya de regreso, conversando con el Psicólogo, en un tren del Metro, dimos forma definitiva a algo que llevaba mucho tiempo rumiándose en mi cabeza y que paso a ofrecerles a ustedes. Que lo disfruten.

CIENCIA AL ALCANCE DE TODOS: CIENCIA INESPERADA

Hoy: El Fary, Antropólogo.

Desde siempre, la reacción de los españoles hacia la ciencia siempre ha sido de tremenda cautela, cuando no de hostilidad manifiesta. El célebre “Que inventen ellos” sigue estando en vigor, y cuesta mostrar a los españoles las virtudes y la riqueza de la investigación científica. Es por ello que muchos científicos aficionados temen reconocer ante el mundo su dedicación a la investigación científica, temerosos de ser despreciados por amigos y familiares. Y es por eso que, en más casos de los que sería normal, muchos aficionados buscan medios alternativos para llevar ante la comunidad científica sus descubrimientos.

Es el caso del cantante de canción ligera hispanizante José Luis Cantero, vulgo El Fary. Todos conocemos la fama del Fary como cantante medio subido de tono abasteciendo de electrorumbas al lumpenproletariado nacional. Pero lo que pocos conocen es la labor que el Fary ha llevado a cabo como antropólogo. Pasamos a analizar los resultados de su investigación, que volcó en uno de sus temas más populares: La Mandanga.

Entré en una discoteca,

Soy tímido y me asustey,

 

Vemos como el Fary inicia su trabajo de campo, reconociendo sus limitaciones personales para el estudio antropológico, pero dispuesto de todas maneras a investigar en nombre de la ciencia.

Pibitas que con quince años,

y los chavales también,

Inmediatamente el Fary nos informa del objeto de su estudio, la población juvenil muestra en el entorno investigado.

Hablaban de cosas raras,

de lo cuál no me enterey,

Aquí el Fary nos informa de su incapacidad de comprender a primera vista el lenguaje propio de la población estudiada.

Le diré lo que decían, le diré lo que decían,

por si saben lo que es.

Ay dame la mandanga y dejamé metén,

Dame chocolate que me ponga bien,

Dame de la negra que haya buen olor,

Que con la maría vaya colocón,

Aquí el Fary hace un llamamiento a la comunidad científica para obtener más estudios que le ayuden a comprender el lenguaje de la población estudiada. A continuación, nos ofrece una muestra del lenguaje; llamémoslo Ejemplo núm. 1.

Pasados veinte minutos,

Sin saber como y porquéy,

Con el aroma del humo,

Yo también me coloquéy,

Aquí comienzan las anotaciones técnicas. Tras la investigación preliminar, el Fary empieza a integrarse en la población estudiada. Aquí vemos el surgimiento de un fenómeno; el Fary no tiene una explicación apriorística para el mismo, simplemente lo anota y registra el tiempo transcurrido desde su surgimiento.

Me dijeron los chavales,

Ven acá y aplastatey,

Le pegué a la mandanguita, Le pegué a la mandanguita,

Se acabó mi timidez.

Aquí se registra uno de los episodios más controvertidos de la investigación del Fary. El debate sobre si el antropólogo debe intervenir directamente en los rituales estudiados es casi tan viejo como la antropología misma. En éste caso, el Fary se demuestra un heterodoxo e interviene directamente en el ritual. Pero como no podía ser de otra manera, el Fary no deja de analizar los resultados del ritual en su propio comportamiento.

Me voy pa’ una discoteca

A buscar mi chirifú

La última parte de la investigación nos muestra a un Fary ya plenamente integrado en la sociedad estudiada, habiendo asimilado y comprendido su lenguaje.

Mirá si me pongo bien,

que creo que soy Kung-Fu,

Ha habido discusión entre los científicos sobre el significado de éstas dos líneas. Una corriente (Expósito:2006, 1-2, passim) considera que ésto es una muestra de la descaracterización de la cultura estudiada por las influencias de Occidente. Otra corriente (Ferrer:2006, 1-3 y 6) sostiene que la palabra kung-fu es parte del propio vocabulario del Fary y, por lo tanto, es ajeno a la investigación per se.

Lo mismo en Valladolid,

Toledo que Salamancauuu,

todo el mundo baila ya, todo el mundo baila ya,

el ritmo de la mandanga.

Ningún trabajo está completo sin una bibliografía y un estímulo a los jóvenes investigadores a seguir estudiando. El Fary nos informa de poblaciones donde se están llevando a cabo estudios similares y concluye su trabajo con una aseveración que grita por ser investigada más a fondo. Pero eso ya no es trabajo del Fary.

En suma, amigos, un poderoso trabajo de campo del Fary, ese investigador incomprendido.

Seguiremos informando.

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4 Responses to “Frutos de una noche desquiciada”


  1. 1 El Supervillano.
    23 diciembre 2006 en 6:01

    Me estás pareciendo un poco “Meleagris Gallopavo”. Ya era hora de leer una cosa como esta, por cierto, porque estoy absolutamente de acuerdo. Venga. Nos vemos.

  2. 23 diciembre 2006 en 6:32

    Ya se echaba de menos una de tus aportaciones a la ciencia política. Como tú bien dices, el señor José Luís Cantero, más conocido como el Fary, es un antropólogo. No sólo con su aportación en la mencionada “La mandanga”, sino también en su archiconocida “el torito”, un estudio de campo extensísimo sobre la vida del toro de lidia, y en su no menos famosa, “apatrullando la ciudad”, un estudio social sobre la conducta de la policía nacional en la más pura tradición del beheavourismo norteamericano. Tan sólo felicitarte por acercar al gran público a ese gran faro de sabiduría meridional.

    Saludos cordiales y felices fiestas

  3. 24 diciembre 2006 en 6:09

    No me mates con tomates… es genial!!!

    Si analizas a grandes sabios de nuestro tiempo como El principe gitano o Manolo Escobar avísame.


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