21
Dic
06

Tenemos que buscarnos a otro megalómano

Me llevé un susto ésta tarde al enterarme del fallecimiento de Saparmurat Niyazov, presidente vitalicio de Turkmenistán y padre y guía espiritual de todos los turcomanos (todos y cada uno de ellos). Ya he hablado alguna vez de Turkmenbashi, tanto aquí como en Baked Beans are Off, pero ninguno de mis posts ha sido tan bueno como el de mi muy añorado Damn it, Jim! (maldito seas, tengo un mono que no me aguanto). Turkmenbashi es ese buen señor que se mandó construir una estatua chapada en oro que gira según el sol, que cerró todas las bibliotecas fuera de la capital porque la gente del campo no lee, que prohibió el maquillaje en la televisión, que hizo que el conocimiento de su libro, el Ruhnama o Libro del Alma, fuera indispensable para sacarse el carnet de conducir, el que rebautizó el mes de abril con el nombre de su madre, vamos, el paradigma de presidente de república de Asia Central hasta el culo de gas natural (obviemos el pareado) o, como son más conocidos últimamente, los países Borat (¿no han visto Borat? Corran.)

Turkmenistán es el quinto país con mayores reservas de gas natural. Esa capacidad de la tierra turcomena de tirarse pedos era muy apreciada en Occidente, y Turkmenbashi siempre fue bien recibido en Washington y otros lugares interesantes de nuestro mundo civilizado. El problema es que el gran presidente Niyazov, tan preocupado por el progreso de su pueblo (y por el suyo propio, como prueban sus abundantes cuentas bancarias) no tuvo a bien preveer su sucesión. Y dado que Turkmenistán hace veinte años que no conoce a otro líder que Turkmenbashi (pues el buen señor antes era Presidente del Soviet Supremo de la R.S.S. de Turkmenistán; lo único que hizo en 1991 fue cambiarse el título) se puede preveer una situación complicada.

Aquí éste su blog va a ponerse a buscar un nuevo presidente folclórico para su regocijo. Mientras tanto, Turkmenbashi, descanse en paz.

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1 Response to “Tenemos que buscarnos a otro megalómano”


  1. 1 El Supervillano.
    23 diciembre 2006 en 6:31

    Pues la cosa es que este post que decías recordaba haberlo leído hace tiempo en elgún Blog, y ya no sabía si era en este en algunas de sus múltiples encarnaciones, en el de “Damn It, Jim” o en cual.
    30.000 cubos, colegas. En fín, que inolvidable.
    Y a ver que pasa ahora, claro. Añado el Link al post aquel de “Damn It Jim” sobre el tema, que era muy descriptivo. Nos vemos.
    http://damn-it-jim.livejournal.com/26250.html


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