30
Nov
06

La Lubianka pierde la vergüenza

“In the West, you always can find a party.
In Soviet Russia, the Party finds YOU!”
(Yakov Smirnoff)

Hace quince años, el Partido Comunista de la Unión Soviética fue declarado fuera de la ley y sus oficinas cerradas. El motivo fue la participación de destacados miembros del PCUS en el golpe de Estado que intentó derrocar a Gorbachov, en ese extrañísimo verano del 91. Yo me enteré del golpe por la cadena de noticias 24 horas más torpe del universo: ECO, el intento de los mexicanos Azcárraga de hacer una CNN latina que acabó cuándo la misma CNN decidió hacer un servicio en español. Es posiblemente el primer acontecimiento político de importancia que recuerdo (no recuerdo la caída del Muro, por ejemplo) y está muy viva en mi memoria los esfuerzos de éste su corresponsal, ya friki en ciernes, de memorizar el nombre del nuevo líder soviético, Guennady Yamaev (me lo aprendí, cojones). De ahí, Yeltsin, la bandera rusa ondeando sobre el Kremlin, el bombardeo del Parlamento, el vodka, las risas con Clinton, en fin, el caos y el desorden que todos recuerdan y que del que Occidente presagiaba el apocalipsis. Tom Clancy, Robert Ludlum y miles de escritores de novelas de aeropuerto hicieron millones con libros donde un invariablemente psicópata líder nacionalista ruso robaba cabezas nucleares de instalaciones en Siberia y amenazaba con la destrucción de la sociedad decadente y capitalista y the end of the world as we know it. Que quince años después nada de ésto haya pasado es, por decirlo de alguna manera, sorprendente. Ahora, sólo ahora, nos estamos dando cuenta de porqué estamos todos vivos y del precio que tenemos que pagar por ello. La Unión Soviética, desde que Brezhnev empezó a chochear (es decir, desde mediados de los 70) pasó a ser administrada por el KGB. En un estado totalitario sin liderazgo, los servicios de seguridad empiezan a pensar por cuenta propia, y por supuesto, la U.R.S.S. no fue la excepción. Llegó el golpe, el descabezamiento de la policía secreta; el ministro del Interior, golpista, se pegó un tiro en la boca. Ahora nos parecería estúpido creer que la gente del KGB, que había gobernado el país a su merced durante 30 años o más, se iba a retirar a las sombras y dejar llegar la democracia en Rusia. Yo me lo creí, y minipunto para el que no se fiaba; eran tiempos en los que se creía que todo era posible, y Bush padre y Fukuyama decían que ésto se había acabado, aquí no había nada que ver y que nos fuésemos todos a nuestras casas a consumir como posesos.

Pero ahora nos damos cuenta de que no es así. El espíritu de Felix Dzerzhinsky sigue vivo y en la Lubianka se han vuelto a encender las luces. Ya la elección de Vladimir Vladimirovich  fue un punto de inflexión, pero ahora se han revelado todas las cartas y nos hemos dado cuenta de lo útil que es aprender ajedrez en los colegios. Putin, el FSB y Rusia en general tiene cogido al mundo de los eggs: una vez consolidadas sus empresas energéticas, presididas por subservientes ricachones con los pies tan inundados de mierda que harán todo lo que Vladimir Vladimirovich les diga, Rusia se prepara para cumplir su papel de LA potencia energética del siglo XXI. Y con el petróleo a éstos precios, como decía Chico Buarque, en ésta vida vence quien dice que sí. ¿Rusia como potencia regional? Sí; estamos preparados para mandar a tomar por saco a la tenue democracia georgiana, y dejaremos que los ex-presidentes del Soviet Supremo de los Comosellamenestánes sigan construyéndose estatuas de oro. ¿Rusia como violadora de los derechos humanos? ¡Por supuesto! Esos chechenos son musulmanes, por ende terroristas. Maten cuántos quieran. ¿Periodistas? Algo habrán hecho. ¿Rusia como recuperadora de las viejas tácticas de James Bond? Da, camaradas. Envenenemos a gente con material radioactivo (dándole de paso al gobierno británico la enésima excusa para encender la Alerta Roja Paranoide). Sea como sea, antes de final de año Rusia entrará en la OMC, convirtiéndose así en un país tan libre como China. ¡Y que el champán fluya en la plaza Roja!

Seguiremos informando.

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2 Responses to “La Lubianka pierde la vergüenza”


  1. 1 El Supervillano.
    01 diciembre 2006 en 11:14

    “Que quince años después nada de ésto haya pasado es, por decirlo de alguna manera, sorprendente.”
    Me parece a mí que el “invariablemente psicópata líder nacionalista ruso” ese estaba como loco de unirse a la “sociedad decadente y capitalista” esa, y por esto hemos llegado a estos extremos. Me imagino que el ruso de a pata se habrá quedado, por el contrario, como el vejete aquel tan sufrido y simpático de “Goodbye, Lenin” cuando se cree que su joven vecino está hurgando en la basura porque ha sido llegar el capitalismo, y zas.

    Lo cual me recuerda un chiste que dicen que es ruso y que me parece buenísimo, pero seguro que a estas alturas el lector tipo de esta clase de Blog ya sabrá cual es, así que me ahorro contarlo. Nos vemos.

  2. 02 diciembre 2006 en 2:50

    Lo más sorprendente aquí no es que el PSB (actual KGB, si no me equivoco) actúe como lo ha hecho siempre, sino la capacidad del régimen anterior de transformar su cara y perdurar en el tiempo. ya sé que la Rusia “democrática” tiene poco que ver con la Unión Soviética, pero si te fijas bien, todos sus cuadros en la sombra, ahora son los que gobiernan el país. Eso deja bastante claro el nivel al que queda la ideología cuando lo que se trata es de perpetuarse en el poder.
    Sin más, y esperando una pronta próxima entrega (nos tenías mal acostumbrados en tu exilio neerlandés) me despido de tí entonando la Varshavianka!!!

    Salud


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