Archivo para 30 noviembre 2006

30
Nov
06

La Lubianka pierde la vergüenza

“In the West, you always can find a party.
In Soviet Russia, the Party finds YOU!”
(Yakov Smirnoff)

Hace quince años, el Partido Comunista de la Unión Soviética fue declarado fuera de la ley y sus oficinas cerradas. El motivo fue la participación de destacados miembros del PCUS en el golpe de Estado que intentó derrocar a Gorbachov, en ese extrañísimo verano del 91. Yo me enteré del golpe por la cadena de noticias 24 horas más torpe del universo: ECO, el intento de los mexicanos Azcárraga de hacer una CNN latina que acabó cuándo la misma CNN decidió hacer un servicio en español. Es posiblemente el primer acontecimiento político de importancia que recuerdo (no recuerdo la caída del Muro, por ejemplo) y está muy viva en mi memoria los esfuerzos de éste su corresponsal, ya friki en ciernes, de memorizar el nombre del nuevo líder soviético, Guennady Yamaev (me lo aprendí, cojones). De ahí, Yeltsin, la bandera rusa ondeando sobre el Kremlin, el bombardeo del Parlamento, el vodka, las risas con Clinton, en fin, el caos y el desorden que todos recuerdan y que del que Occidente presagiaba el apocalipsis. Tom Clancy, Robert Ludlum y miles de escritores de novelas de aeropuerto hicieron millones con libros donde un invariablemente psicópata líder nacionalista ruso robaba cabezas nucleares de instalaciones en Siberia y amenazaba con la destrucción de la sociedad decadente y capitalista y the end of the world as we know it. Que quince años después nada de ésto haya pasado es, por decirlo de alguna manera, sorprendente. Ahora, sólo ahora, nos estamos dando cuenta de porqué estamos todos vivos y del precio que tenemos que pagar por ello. La Unión Soviética, desde que Brezhnev empezó a chochear (es decir, desde mediados de los 70) pasó a ser administrada por el KGB. En un estado totalitario sin liderazgo, los servicios de seguridad empiezan a pensar por cuenta propia, y por supuesto, la U.R.S.S. no fue la excepción. Llegó el golpe, el descabezamiento de la policía secreta; el ministro del Interior, golpista, se pegó un tiro en la boca. Ahora nos parecería estúpido creer que la gente del KGB, que había gobernado el país a su merced durante 30 años o más, se iba a retirar a las sombras y dejar llegar la democracia en Rusia. Yo me lo creí, y minipunto para el que no se fiaba; eran tiempos en los que se creía que todo era posible, y Bush padre y Fukuyama decían que ésto se había acabado, aquí no había nada que ver y que nos fuésemos todos a nuestras casas a consumir como posesos.

Pero ahora nos damos cuenta de que no es así. El espíritu de Felix Dzerzhinsky sigue vivo y en la Lubianka se han vuelto a encender las luces. Ya la elección de Vladimir Vladimirovich  fue un punto de inflexión, pero ahora se han revelado todas las cartas y nos hemos dado cuenta de lo útil que es aprender ajedrez en los colegios. Putin, el FSB y Rusia en general tiene cogido al mundo de los eggs: una vez consolidadas sus empresas energéticas, presididas por subservientes ricachones con los pies tan inundados de mierda que harán todo lo que Vladimir Vladimirovich les diga, Rusia se prepara para cumplir su papel de LA potencia energética del siglo XXI. Y con el petróleo a éstos precios, como decía Chico Buarque, en ésta vida vence quien dice que sí. ¿Rusia como potencia regional? Sí; estamos preparados para mandar a tomar por saco a la tenue democracia georgiana, y dejaremos que los ex-presidentes del Soviet Supremo de los Comosellamenestánes sigan construyéndose estatuas de oro. ¿Rusia como violadora de los derechos humanos? ¡Por supuesto! Esos chechenos son musulmanes, por ende terroristas. Maten cuántos quieran. ¿Periodistas? Algo habrán hecho. ¿Rusia como recuperadora de las viejas tácticas de James Bond? Da, camaradas. Envenenemos a gente con material radioactivo (dándole de paso al gobierno británico la enésima excusa para encender la Alerta Roja Paranoide). Sea como sea, antes de final de año Rusia entrará en la OMC, convirtiéndose así en un país tan libre como China. ¡Y que el champán fluya en la plaza Roja!

Seguiremos informando.

19
Nov
06

Memoria histórica

Estómagos sensibles, prepárense, porque hoy me he puesto punki.

Mañana se cumplen 31 años de la muerte de Francisco Franco, y setenta del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera. Sólo el hecho de que me tenga que levantar temprano me librará de ver el recorrido anual de banderas gallináceas y camisas azules por la carretera de la Coruña, rumbo a la tumba que la parejita comparte a escasos diez kilómetros de mi casa. Y visto lo visto, mañana el ABC y El Mundo llevarán sendas esquelas de la Fundación Francisco Franco conmemorando la efeméride. La guerra de las esquelas, podríamos llamarla: por un lado, los que tuvieron abuelos, padres o hermanos que acabaron en las tapias de la Almudena o en las cunetas de media España, en las páginas de El País; por el otro lado, resucitada la frase “víctima de los padecimientos sufridos durante la barbarie roja”, en las páginas de la prensa de derechas. Por las paredes de la capital, esquelas que invitan a recordar a los Mártires de Paracuellos, víctimas del “genocidio socialista”.

La Ley de la Memoria Histórica está dotada de una intención loable. Gente que tuvo que tragar quina durante cincuenta años podrá desenterrar a sus muertos y darles la dignidad que se merecen. La misma dignidad para los que perdieron la guerra que para los que la ganaron; todos eran españoles, todos tenían una causa que creían digna y todos se merecen el perdón que da la muerte.

Sin embargo, hay gente que confunde la justicia con la venganza, y parece que lo que se está haciendo es una sencilla sustitución. En lugar de las placas de granito con el yugo y las flechas frente a las iglesias listando a los caídos por Dios y por España, las placas de granito frente a las casas de la cultura o los ayuntamientos listando a los muertos defendiendo a la República. En la Plaza de San Juan de la Cruz, quitando la estatua de Franco y poniendo, en una esquina, otra de Indalecio Prieto.

Amigos míos con un criterio rectísimo del que casi nunca dudo aplauden éstas medidas. Comparan tener estatuas de Franco con tener estatuas de Hitler en Alemania o de Stalin en Rusia. Siento decir que no es lo mismo. El nazismo terminó en 1945. El comunismo en 1991. Y ahora mis amigos se indignarán conmigo cuándo diga en voz bien alta: a diferencia de Alemania o Rusia, en España el franquismo no ha terminado. Acepto las críticas, pero pido que antes se escuche mi argumentación.

La Transición Española se resume en que el sistema franquista deja entrar a todo el mundo. Hasta 1978, sólo podía participar en la vida política española aquél que fuera limpio de sangre: ni rojo, ni progre, ni separatista. A cambio de dejarnos pasar, nos pidieron sólo una cosa: que jamás cuestionásemos el testamento de Franco. Y nosotros aceptamos. Olvidamos la revolución. Carrillo hizo arriar la bicolor en la calle de Peligros. El heredero de Franco, designado por Franco y alabado por Franco desayuna cada mañana en el palacio de la Zarzuela. Gente que había levantado el brazo durante años y años son ahora insignes demócratas. Monedas con la inscripción “Francisco Franco Caudillo de España por la Gracia de Dios” fueron de curso legal hasta mediados de los 90, y sólo se retiraron porque costaban más de lo que valían. Alcaldes designados por el Caudillo durante los años 60 son reelegidos cada cuatro años. Y así, ejemplo tras ejemplo, día tras día, el franquismo sigue vivo y coleando, con nuestra connivencia.

Y ese es el pecado y la maldición que la izquierda española lleva encima como una losa. Nos hemos vendido. Pero no fue por mala intención, en absoluto. Nos vendimos porque así los españoles no se volverían a matar entre ellos por política. Nos vendimos porque sólo así España podía convertirse en un país moderno y europeo. El franquismo nos necesitaba a nosotros para salir del agujero político en el que estaba, y poner a España a la par con las naciones de nuestro entorno. Nosotros ansiábamos ver si desde dentro podíamos acabar con Franco, porque desde fuera no lo habíamos conseguido. Nos unimos por necesidad, no por gusto.

El precio que pagamos fue no asumir a éste país como nuestro. El patriotismo es tabú en la izquierda española. Llevar la bandera española es inmediatamente señal de derechismo. Los símbolos de la tan cacareada España de todos son monopolio del franquismo aún existente. Y por mucho que presumamos todos de cosmopolitismo, la fuerza del nacionalismo es tan fuerte que las izquierdas españolas abrazan cualquier símbolo nacional que pueda sustituir al vergonzante nacionalismo español, sea ese símbolo catalán, vasco o de Bollullos par del Condado.

Si el franquismo fue una prolongación de la guerra y la Transición una prolongación del franquismo llegamos a la terrible conclusión de que la guerra no terminó en abril de 1939. La guerra sigue aquí. Está en las estatuas, está en las cunetas, está en las esquelas, está en que los libros de historia de España desde 1936 los escriben ingleses porque los españoles no son capaces. La guerra sigue viva y la queremos ganar quitando y poniendo estatuas, en la dinámica infernal que prolonga a diario aquél 17 de julio en Tetuán.

Y sólo saldremos de la guerra más larga de Europa cuándo nos demos cuenta de aquí no va a ganar nadie. Que no hay fachas o rojos; hay españoles. Y cuándo tengamos el valor de empezar desde cero y no dejar fuera ni una idea, ni una persona, ni una posibilidad. Salgamos de la cueva, cojones. Que ya van setenta años.

Seguiremos informando.

16
Nov
06

Dios sólo vive en América

Mi admirado Supervillano me solicitó una entrada sobre el debate creacionismo / evolucionismo y la muy cachonda teoría del diseño inteligente. Dado que sigo opinando lo mismo ahora que hace un año, paso a transcribir mi artículo sobre el tema del 10 de noviembre de 2005, en Baked Beans are Off.

Diez días sin escribir! Pido sinceras disculpas a mi creciente comunidad de fans, pero todo ésto tiene su justificación, como dijo Bush tras invadir Irak. Mi mamá (no, no es la de la foto) ha pasado la última semana conmigo , y me ha llevado a trotar por las Holandas. Cuando se marchó antes de ayer estaba hecho puré. Ayer me dediqué a escribir en los blogs de otras personas, mejores que éste, desde luego, y sólo hoy he encontrado tiempo para ponerme a escribir.

 

Tendría que ponerme a hablar de las cosas en Francia, pero hoy me ha llamado más la atención la noticia de que la Junta de Educación del Estado de Kansas ha aprobado por seis votos a cuatro que en las escuelas del estado debe enseñarse la teoría del “diseño inteligente” a un mismo nivel que el darwinismo, pero recuerda que el darwinismo presenta “demasiados fallos”.

 

Pero qué demonios es la teoría del diseño inteligente? Básicamente dice que en la naturaleza hay cosas demasiado perfectas para ser atribuidas al azar, y que por tanto, el darwinismo y su azarosidad fallan. A pesar de que ésta divertida muchachada no lo publica claramente, queda bastante claro que el “creador inteligente” que hace éstos prodigios naturales no puede ser sino Dios Nuestro Señor. La idea de éstos “científicos” es la de intentar meter a Dios en la evolución, porque claro, no van a estar yendo a la iglesia a diario para nada.

 

El resultado de las investigaciones de éstos señores, mezcla de Flanders y Jiménez del Oso, es absolutamente indefendible desde un punto de vista científico, pero claro, como es América, siempre encontrarás un predicador para apoyarte y un tejano para pagar tu campaña, y si el tejano es nuestro viejo amigo Yorchhh tenemos un lío de tres cuartos de pares. Porque si el Consejo de Educación de Kansas está compuesto por seis republicanos que consideran que Dios creó el mundo, y el Presidente de los Estados Unidos de América, el Líder del Mundo Libre, piensa que la teoría del diseño inteligente es la que debe ser enseñada en las escuelas, ya tardamos en obligar a los estudiantes de instituto de Kansas a creer en Dios y en su Sagrada Obra.

 

Y todo ésto nos viene cuándo la gran estrella de las multitudes, la banda de rock-and-ramble Rouco y sus Beatas, vuelve a salir a las calles capitalinas a protestar contra éste gobierno de ateos que quiere acabar con esa idea de tener a la Sacra Ecclesia mandando en la educación española, como ha hecho siempre. Amigos curas, hemos de recordar que recortar los privilegios de la Iglesia es absolutamente constitucional, porque la Constitución que tanto mentan sólo obliga a tener en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española, y el reverendo Blázquez debería leerse las estadísticas sobre asistencia a misa y españolitos que rellenan la casilla de la renta, que prueban que la gran mayoría de españoles de la que presumen se queda en un mar de indiferentes que sólo se pasa por la parroquia cuando hay bautizo y comunión, y sólo si hay pitanza después. Ser católico practicante en España es tan común como ser gay, y, a diferencia de éstos últimos (hay que ver que injusto es Dios) un gran porcentaje de los católicos practicantes procederá a morirse en los próximos diez o quince años.

 

Normalmente creemos que España es un país atrasado, la España de charanga y pandereta, que dijo Machado en su gran poema (para que después digan que Machado era conservador) y que el verdadero progresismo está en el norte, en países como éste en el que resido ahora. Pero no temamos ni suframos, progresistas, pues la experiencia enseña: somos más porreros, más juerguistas, más rojos y tenemos matrimonio homosexual. Dios ha abandonado su reserva espiritual, hermanos, y ahora sólo vive en América. Bendito sea.

16
Nov
06

Por unas islas de mierda

Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, el hombre que no sólo habla con Dios, sino que es Dios (Radio Nacional de Guinea Ecuatorial dixit), está visitando éstas santas tierras. Nos han solicitado ser buenos con él, puesto que su isla está sobre la plataforma continental del Golfo de Guinea, que rebosa petróleo por los cuatro costados. Y como ya es rico, nuestra obligación es darle la bienvenida al Club de los Lamebotas, en el que también están China y Libia (me pregunto que habrá hecho Aznar con el caballo que le regaló Gaddafi) La incorporación de Obiang al Club de los Lamebotas es, por supuesto, un cambio radical respecto a nuestra política habitual respecto a Guinea Ecuatorial, que consiste básicamente en no hacer nada. De hecho, hemos pasado tanto de Guinea que Obiang, hace unos años, amenazó con convertir al francés en la lengua oficial del país, ya que los gabachos siempre pagan mejor. Sí, amigos, porque desde Annual (1923) la política colonial de España ha consistido en no tenerla; mandar a un tipejo a las colonias como se manda al gobernador civil de Zamora y dejarlos marchar a la mínima que lo solicitasen (o, como sucedió hace justo ahora treinta y un años en el Sáhara, iniciar la operación Tomápolculo y salir literalmente corriendo). Nuestras guerras coloniales siempre han sido bastante desastrosas. Que alguien me recuerde alguna batalla ganada por nosotros desde San Quintín, alrededor de 1550. Las derrotas más sonadas son las que constan en nuestros libros de historia, pero conforme investigamos aprendemos más y sabemos que no sólo perdimos grandes guerras, sino también pequeñas guerras absurdas de las que luego nadie se acuerda. Así, en 1957 mandamos a una pequeña fuerza de patrulla a Ifni (un azucarillo para quién me diga dónde está) a luchar con unos jawas con carabinas. Pero de las guerras olvidadas de España, mis favoritas son las Guerras de O’Donnell, organizadas al final del reinado de Isabel II con la intención de hacer creer que España seguía siendo una potencia colonial. O algo así. Por una parte está la Expedición a la Cochinchina. Sí, amigos, si ustedes creían que sólo el Coronel Trautmann, el Recluta Cowboy y Walter Sobchak estuvieron en Nam, sepan que alrededor de 1860 mandamos a un grupo de españolitos para buscar a los charlies por el delta del Mekong. Y por otra parte, la Guerra que da título a éste post: la Guerra Hispano-Sudamericana de 1865-66. Y porqué islas de mierda, ¿eh? ¿No seré acaso un racista eurocéntrico? Bien, dejémoslo claro: si queríamos esas islas (las Islas de Chincha) es, precisamente, porque eran unas islas de mierda. Y había mucha mierda en ellas. Empecemos desde el principio: en 1820 Justus von Liebig definió la Ley de los mínimos (una planta crece con relación a la sustancia nutritiva de la que disponga en menor cantidad) y se descubrieron las sustancias que hacen crecer a una planta. Éste paso inició la agricultura moderna y pronto las potencias europeas empezaron a buscar la forma de adquirir las materias primas para los recién creados fertilizantes. Se descubrió que el guano, o mierda de pájaro petrificada, tenía excelentes cualidades fertilizantes. Y, por supuesto, España quería acceso a esa mierda. Utilizando varias excusas, bastante malas, por cierto, España justificó su invasión de las Islas Chincha, desatando la guerra con Perú. Dentro de nuestra lógica de cagar lo ya cagado, nos picamos con los chilenos porque no nos querían abastecer de carbón y entramos en guerra con ellos también. Durante los siguientes dos años, tuvimos una serie de batallas navales, de las que perdimos una y empatamos (es decir, salimos corriendo y decimos que ganamos) otras dos. En resumen: un desastre bastante gordo y más cutre, porque, aún en el siglo XIX, Perú y Chile no eran Estados Unidos. Lo único que nos queda de esa guerra son, como siempre, las marcas en el callejero. El comandante de la flota de esa guerra, Méndez Núñez, el autor de ese himno al fracaso que es el lema de nuestra actual marina (“más vale honra sin barcos que barcos sin honra”, empezamos bien) recibió la calle que rodea al antiguo museo del Ejército, hoy en proceso de reforma para convertirlo en una nueva ala del Prado. La primera de las batallas navales, la de Abtao, es ahora una calle entre Conde de Casal y Pacífico; y se le dio el nombre de la segunda batalla a una de las innumerables plazuelas que surgieron en Madrid cuándo la Desamortización dejó a decenas de iglesias capitalinas en manos de los especuladores inmobiliarios (y pensábamos haberlo inventado todo). Lo que nadie sabía entonces es que esa plazuela en concreto iba a ganar tanta importancia. Así que, amigos, la próxima vez que queden con sus amigos en la plaza del Callao, podrán contarles de dónde viene el nombre. Aunque, seamos sinceros, lo más probable es que a nadie le importe.

Seguiremos informando.

11
Nov
06

Han resucitado!!!

chester.JPGQuizás mis lectores más fieles (si los hay) me reprochen que escriba poco. Estoy de acuerdo, pero opino que mejor un artículo entretenido cada mucho que un puñado de tonterías cada poco. Y dicho ésto, pasaré a escribir…un puñado de tonterías.
Antes de nada, siento reconocer que viruete.com ha muerto. El buen muchacho, que durante un par de años ha sido alimento y vida del frikismo nostálgico más crudo, ha pasado a dedicarse a cosas mucho más interesantes, como el grupo que ha montado y la novia. El golpe de gracia ha sido un absurdo artículo sobre futbolistas, hecho a la española, es decir: tarde, mal y a rastras. No podemos sino alegrarnos por él, y esperar ser dignos de su sapiencia escrita.

A lo que iba. Una de las primeras revelaciones que tuve sobre la maldad intrínseca de las multinacionales y sobre la inhumanidad del mercado la tuve a mis humildes siete u ocho años, cuándo la Matutano retiró del mercado los Cheetos Torciditos. Para aquellos que no hayan tenido infancia (más de los que parece) les recuerdo que en tiempos remotos, en ésta España nuestra, había tres variedades de Cheetos: los Rizos, o sea, los Cheetos de toda la vida, que iban en bolsas naranjas; los Bolitos, unas bolas coloreadas de amarillo que iban en bolsas verdes, y mis favoritos, los Torciditos, más larguiruchos y más irregulares que los Cheetos normales, que iban en bolsas azules. Yo por aquél entonces ya tenía cierta educación con los snacks, como todo niño que se preciase. En Brasil, había varios snacks que me encantaban; los Cebolitos, que como su nombre indican sabían a cebolla, y sobre todo los Fandangos, aún reivindicados con ansia cada vez que visito a mi abuela en São Vicente. En España, en comparación, había poca cosa, y de la poca que había los Torciditos eran indudablemente mis favoritos.

Hasta que un día, Matutano decidió ahorrar costes (en la resaca de nuestra incorporación a a la entonces CEE), introducir al infumable Chester Cheetah y acabar con mis idolatrados Torciditos.

Y así se pasaron casi veinte años. Hasta que, ésta mañana, paseando por el Ahorramás que hay cerca de mi casa, veo una bolsa con algo llamado Cheetos Crunchy. Y, aún más sorprendente: lo que aparece en la bolsa se parece bastante a los viejos Torciditos. Como no podía ser de otra manera, me agencio una bolsa y, ¡albricias! ¡¡Resurgam!!

hormigas-fritas.JPGPues sí, amigos, la Matutano ha decidido darle una segunda oportunidad a los Torciditos. Y ésto abre un rayo de esperanza. Porque sí, todos nosotros tenemos al menos un producto alimenticio descatalogado o cambiado a peor del que ansiamos volver a tener noticias. El yogur de cereales de Danone (ahora sólo disponible en versión (argh) bífidus); los primeros Golden Grahams (no confundir jamás con los actuales); las galletas Molino Blanco (impresionantes) o los Motta Frolics, que sólo se comían en mi casa(los italianos, cuya capacidad industrial es proverbialmente patética, cambian totalmente de tercio a la hora de producir comida). Y, como no, el origen de cienes y cienes de coñas a mi costa: el guaraná Antarctica, cargado con la losa de empalagoso en un país que odia lo empalagoso (tengo que conocer aún algún sitio como aquí, donde los dulces tengan más grasa que azúcar) pero muy bueno, especialmente con muuuuucho hielo.

En fin. Hoy he tenido un poco más de fe en el ser humano. Ya verás como ésta tarde ya se me ha pasado.

Seguiremos informando.

02
Nov
06

Sin vicio no quiero estar

gladiadores.JPGA veces, uno está animado y con ganas de escribir. Otras veces no. En éstos casos, uno necesita un empujón, un incentivo, para sentarse delante del ordenador y soltar otra aburrida parrafada friki más. Ya sé que tengo temas para aburrir, que podría hablar del cine español, o del bullying, o de las elecciones catalanas, pero no, aquí vuelve el Cardenal a hablarnos una vez más de las últimas barrabasadas de la condesa de Murillo.

Sí, amigos, porque Esperanza Aguirre Gil de Biedma ha empezado a sacar la artillería para ganar las elecciones de 2007 a base de hacer su trabajo: populismo. Porque, no nos engañemos; puede que sea muy inteligente y muy ambición rubia, pero su trabajo principal es servir de elegante fachada para los engominados pipiolines con un MBA en Empresariales, fresquitos del CEU y del Instituto de Empresa, que son los que en realidad cortan el bacalao en la Puerta del Sol (pipiolines éstos que tienen unas ganas locas de invadir la Moncloa). No es que Espe vaya a tener mucho trabajo, dado que el PSM ha decidido marcharse de vacaciones y rezar para que Zapatero tire del carro (mala idea), pero la condesa no pierde una oportunidad para hacer saber a los madrileños que ella sí se preocupa por sus más imperantes necesidades.

julio-cesar.JPGImperante necesidad número 1: Telemadrid va a apoquinar 600 milloncejos de nada para garantizar al madrileño de a pie poder ver el júrgo gratis en la televisión pública. Obviamente, cada intermedio de cada partido estará bombardeado hasta el día de las elecciones con publicidad institucional y propaganda variada que incite a los madrileños a creerse que se han acabado las listas de espera, que el Metro llegará a Cuenca antes de fin de año y que Zapatero se ha citado con Otegi y Bin Laden para tomarse un txacolí y unos pintxos.

Imperante necesidad número 2: Liberar el tabaco en los bares de los centros de trabajo, en los reservados de los restaurantes y en los actos institucionales; quicir, pasarse la Ley Antitabaco por el forro de los ellos. Yo no fumo, nunca he fumado y a pesar de ello mis amigos y lectores saben que jamás he sido un talibán del antitabaquismo. Siempre he considerado excesiva la ley, sobre todo en lo relativo a los bares. Yo pienso que el problema no es fumar o no, el problema es dónde. En los Bajos Países (dijo él para que constase que había estado en los Bajos Países), como siempre he dicho, la célebre tolerancia holandesa trata de que uno puede hacer lo que quiera, siempre y cuándo lo haga en su sitio. ¿Qué haría yo? porron.JPGA ver si se podría resumir: bares y garitos, sí, siempre (y a quién no le guste el humo del tabaco, antes de nada, no debería currar en un bar); restaurantes y cafeterías, no (y decid lo que queráis del cigarrito después de la comida: jode que, al ir a hincarle el diente al glorioso chuletón de Ávila que te acabas de pedir, al plutócrata de la mesa de al lado no se le ocurre otra cosa que ahumar tu vianda con un Montecristo. ¿No os podéis esperar un ratito?)

En fin. El Hombre Español (el que a las 11 de la mañana está en un bar de éstos rebozados en varias capas de grasa, con un poster del Real Madrid (temporada 1986-87) en la pared, que le sirve a uno una banderilla y un vermú como aperitivo) está de enhorabuena. Queda ver si a Espe conseguirá que vayan a votar en lugar de ver el partido por la tele.

Seguiremos informando.