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Sep
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Verdadez (así como suena)

the-word.jpgNota bene: El siguiente artículo fue publicado en Baked Beans are Off el 10 de julio de 2006.

El YouTube es un invento maravilloso. Permite descubrir perlas que uno jamás encontraría en la pocilga que es la televisión mundial.

Me explico. El otro día vi por primera vez Noche Hache. Ya dije antes que Cuatro no me ha terminado de convencer: parece la versión televisada del dominical de El País, e Iñaki Gabilondo no está hecho para presentar informativos. Se ha acostumbrado a masticar la información, y una vez uno se acostumbra volver a tragar resulta doloroso e indigesto. Vuelvo a lo mío: en éste programa salía uno de los múltiples impresentables made in “El Club de la Comedia”, haciendo un papel de facha inveterado. Mi amigo el Deivid, que estaba conmigo, se partía de risa. Yo no. Sobre todo, porque sabía de dónde venía todo ésto.

The Daily Show es posiblemente el mejor programa de humor político en la actualidad. Punto. Emitido en The Comedy Central, que es como Paramount Comedy pero con pasta y huevos para llevar las cosas más allá del Gañán, se ha convertido en los últimos seis años en uno de los programas de televisión más influyentes de Estados Unidos. Como muestra, dos botones: John Kerry insistió en aparecer en el programa durante su campaña electoral y Jon Stewart, el presentador, fue invitado para presentar los Oscar éste año. Uno de los presentadores más celebrados de The Daily Show era Stephen Colbert, que hacía de (lo han adivinado) pundit.

¿Un qué? En Estados Unidos existen los J.Los, como Rush Limbaugh, pero las voces más influyentes de la derecha vienen de los programas de pundits. En hindi, pandit significa profesor o maestro (de ahí el Pandit Nehru) y esa palabra pasó a definir lo que en castellano definiríamos como un todólogo (aplausos y salvas de honor al que inventó esa palabra), como César Vidal. Los pundits más influyentes son Tucker Carlson (en su programa Tucker, en la MSNBC), Sean Hannity (en Hannity & Colmes, la idea de la Fox News de un programa imparcial: dos pundits, uno de derechas y otro “liberal”; detalle: Colmes no habla casi nunca), y, por supuesto, el mayor de todos: Bill O’Reilly, en su programa The O’Reilly Factor, también en Fox News.

La Comedy Central, viendo un filón en The Daily Show, no tardó en darle a Colbert el espacio posterior a The Daily Show para que hiciera su propio programa, The Colbert Report: una copia descarada de The O’Reilly Factor, incluyendo el uso desmesurado de banderas americanas, águilas calvas y del ego del presentador (al menos, el supuesto).

Colbert ahora mismo es tan famoso como Jon Stewart, aún más cuándo fue invitado a dar un discurso en la cena de gala del Cuerpo de Corresponsales de la Casa Blanca: ante el tout Washington, incluyendo por supuesto al mismísimo presidente, interpretó su papel de pundit en el discurso de su vida, incluyendo la inmortal frase: “Yo creo que el mejor gobierno es el que menos gobierna; bajo esos parámetros, nuestro gobierno en Irak es fabuloso” (si quieren verlo, está en Google Video; basta poner “Bush Colbert”; desgraciadamente, está en inglés…sin subtítulos) Por supuesto, las agencias de noticias internacionales sólo publicaron la primera parte de la cena, que era la que la Casa Blanca quería mostrar: al imitador de Bush.

Pues bien, en el primer programa de The Colbert Report, Colbert presentó al público americano una palabra que ya se ha hecho ubicua en todos los medios, serios o no: truthiness, que traducida a nuestra noble lengua cervantina se diría verdadez (sonando como honradez, a ver si me entienden). El concepto de verdadez es muy sencillo: es cuándo una verdad no se sabe; se siente. Ejemplo clásico: ¿Había armas de destrucción masiva en Irak? El gobierno americano no sabía si era verdad: pero sentía que era verdad. No hace falta saber la verdad; de hecho, el saber la verdad es asunto de izquierdosos elitistas. Sentir la verdad, en cambio, está al alcance de todos los americanos, incluido el presidente. Es por eso que la verdadez debe de prevalecer sobre la verdad.

Por supuesto, en la España de hoy el concepto de verdadez está omnipresente. A diario, en la COPE, en El Mundo, en Libertad Digital, en Alba, los proto-pundits españoles se burlan de nosotros, los que intentamos saber la verdad. ¿Para qué saber? ¿Si las tripas nos dicen que España se rompe, que el 11-M fue obra de ETA, que el gobierno traiciona a los muertos, qué es un cerebro para discordar? Saber la verdad es demasiado complicado. Ellos simplemente sienten la verdad. Los hechos son simples añadidos a la pura Verdad, la Verdad que no se sabe, se siente.

Y es gracias al concepto de verdadez que he terminado por comprender que da igual lo que digamos, da igual lo que diga el juez, el papa o Dios Todopoderoso en persona: los únicos que pueden convencer a nuestros proto-pundits de que intenten saber son ellos mismos. Y hablamos de gente que se lleva las convicciones a la tumba. Bien por ellos. Pero que nos dejen tranquilos con la verdad. La de verdad.

Seguiremos informando.

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3 Responses to “Verdadez (así como suena)”


  1. 1 El Supervillano.
    15 septiembre 2006 en 8:17

    ¿Te importaría, Thiago, te lo pido por favor, quitar esta respuesta mía y poner la que escribí en el otro Blog, si tienes guardados también los “comments”?

  2. 15 septiembre 2006 en 1:32

    Esa es la pega…he guardado los artículos, pero no los comentarios…

  3. 3 El Supervillano.
    19 septiembre 2006 en 8:01

    Bueno, en culaquier caso… Para las tonterías que digo… Eso sí, gracias por recuperarlos. Nos vemos.


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